Polina y Han

Nunca imaginé que me enamoraría de un extranjero que conocí por Internet. Al principio, pensé que solo sería una conversación interesante y nada más. Pero cada mensaje nos acercaba más el uno al otro.

Han era amable, atento y siempre me hacía sonreír. Hablábamos durante horas a pesar de la distancia que nos separaba. Cuando por fin nos conocimos en persona, todo quedó claro. Desde el primer momento, supe que él era mi destino. Estar juntos resultaba tan natural, como si nos conociéramos de toda la vida. Nuestro amor se hacía más fuerte con cada día que pasábamos juntos. Al poco tiempo, Han me pidió que me casara con él, y yo acepté encantada.

Celebramos nuestra boda rodeados de nuestra familia y amigos, siguiendo las hermosas tradiciones ucranianas. Fue un día alegre e inolvidable. La familia de Han en Taiwán vio toda la ceremonia por Internet y compartió nuestra felicidad desde la distancia. Aunque no pudieron estar con nosotros en persona, sentimos su amor y su apoyo.

Nuestro viaje no ha hecho más que empezar. Ya estamos planeando un viaje a Taiwán para conocer a todos los familiares de Han. También soñamos con celebrar allí una segunda boda, rodeados de su familia y siguiendo las tradiciones taiwanesas. Estoy deseando descubrir otra hermosa cultura junto al hombre al que amo. Nuestra historia demuestra que el amor verdadero puede unir dos corazones, dos países y dos familias.

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